Descripción
He pintado la Basílica del Pilar tal y como se contempla desde la Torre Mirador: el icono más reconocible de Zaragoza y uno de los grandes centros de peregrinación de España. Al fondo asoma también la torre de La Seo, la otra joya de la ciudad que llevo años llamando hogar. Para mí, Zaragoza siempre late con la silueta del Pilar recortada contra el cielo.
En primer plano he situado las cúpulas centrales, bañándolas en una gama que va del rosa al turquesa, con grises fríos y violetas que armonizan con los tonos del atardecer. Ese conjunto contrasta con los amarillos y anaranjados de la pared de la torre principal. Trabajé con pinceladas gruesas y sueltas para capturar la luz de una tarde veraniega y la emoción que me despierta este lugar tan querido por los aragoneses.
La obra se entrega con su certificado de autenticidad firmado por mí, sin coste adicional.
Gastos de envío gratis a cualquier parte del mundo.













