Descripción
La Bella Durmiente y La Bella Despierta inauguran mi serie Bella Durmiente y marcan la primera vez que experimenté con colores neón. Quería comprobar hasta dónde podía llegar la frescura de una paleta irreverente donde el blanco se vuelve gris y el amarillo neón se convierte en fuente de luz. El resultado me enamoró: libertad cromática pura.
Las dos piezas se tocan por los bordes, pero las presento separadas unos centímetros, como viñetas de un cómic gigante. Así subrayo el relato del cuento y el paso del tiempo entre ambas escenas.
En la primera, La Bella Durmiente, la protagonista reposa con los ojos cerrados mientras una gota de sangre resbala por su dedo.
En la segunda, La Bella Despierta, abre los ojos y nos reta con la mirada; en su jersey aparecen, a modo de graffiti, unos labios que sugieren un beso.
Pinté su rostro con un aire de ilustración: color y proporciones se alejan del realismo para reivindicar a una mujer desafiante, sin corsés ni pomposos ropajes. El beso que, en la versión tradicional, le da el príncipe ha sido sustituido por esos labios garabateados, más cercanos al amor propio que al amor romántico.
El jersey ancho es un guiño a mi adolescencia: solía llevar los de mi padre para zafarme de la dictadura de la moda, y muchos los tildaban de “poco femeninos”; para mí eran una declaración de rebeldía y comodidad.
Se pueden adquirir juntas o por separado (cada una a mitad de precio)
La obra se entrega con su certificado de autenticidad firmado por mí, sin coste adicional.
Gastos de envío gratis a cualquier parte del mundo.
















