Descripción
NUEVA OBRA 2026
Los gatos son un tema muy recurrente, casi un territorio ya visitado mil veces, pero en mi caso no aparecen aquí como una elección decorativa. Aparecen porque los conozco. Porque siempre he tenido gatos cerca. Porque sé cuándo una postura suya es natural, cuándo hay tensión, cuándo están alerta, cómodos, medio dormidos o a punto de desaparecer de la escena con esa indiferencia tan suya.
Y precisamente por eso me sirven para probar cosas.
Yo aprendí a pintar, en gran parte, a través de la pintura abstracta. Ahí entendí el peso de una mancha, la tensión de una línea, el silencio de un espacio vacío, la importancia de que la pintura respire por sí misma. Pero con el tiempo, conforme me fui acercando más a la figuración, esa parte más suelta e intuitiva fue quedando un poco apartada.
No desapareció. Solo estaba esperando.
Ahora siento que estoy encontrando un camino donde esos dos mundos empiezan a hablarse de verdad. La figura no tiene por qué explicarlo todo. La abstracción no tiene por qué renunciar a la emoción reconocible.
Quizá pintar también sea eso: entender tarde lo que la mano ya sabía antes.
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