Descripción
-VENDIDO-
Siempre he sentido fascinación por las gallinas. De pequeña pasaba largas temporadas en el pueblo de mis abuelos, donde cuidaban un corral con mimo: les daban verduras del huerto, trigo, uvas y hasta las sobras de la cena (jamón incluido). Me encantaba entrar al gallinero, repartirles comida y recoger los huevos aún tibios. Para mí, estos animales encarnan los veranos sin fin, la infancia y ese refugio rural que rompe la rutina.
Con ese recuerdo como punto de partida, imaginé la escena en clave de humor: el maestro Yoda, uno de mis personajes favoritos de Star Wars, alimentando tranquilamente a unas gallinas y sus polluelos en un ambiente bucólico, lejos de la galaxia. Soy una gran fan de las sagas de fantasía donde el héroe emprende su viaje; sus historias nos conectan con el ser humano primigenio que escuchaba al chamán alrededor del fuego. Trasladar a Yoda a este contexto doméstico reivindica lo amable y la serenidad, y nos recuerda que incluso lo cotidiano puede convertirse en fantasía cuando miramos con otros ojos. Quien vive en el ajetreo urbano, tarde o temprano, sueña con volver a dar de comer a las gallinas.
La pieza se entrega con su certificado de autenticidad firmado por mí, sin coste adicional.
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