Descripción
El Príncipe Feliz nace de mi diálogo con el cuento homónimo de Oscar Wilde. Allí, una estatua forrada de oro y gemas descubre la miseria de su ciudad y, con ayuda de una golondrina, va desprendiéndose de todo para aliviar el sufrimiento ajeno.
En mi versión, ese príncipe es mi hijo, retratado mientras abraza dos de sus peluches favoritos. Quise que los muñecos tuvieran sus ojos “borrados” con pinceladas de arrastre: un guiño al instante en que la golondrina arranca los ojos de rubí de la estatua y lo deja ciego. Él lleva la corona que le confeccionaron en el colegio por su quinto cumpleaños, una inocente insignia de realeza que, sin embargo, contrasta con la tristeza contenida de su mirada directa al espectador.
Las alas (símbolo de la golondrina) se despliegan hacia arriba y están tocadas con oro, reforzando la simetría de la composición. Me apoyé en colores fuertes y vibrantes, pincelada suelta y gestos audaces para provocar una sensación de alegría luminosa que, al chocar con la melancolía del niño, invita a reflexionar sobre la generosidad y el sacrificio que narra Wilde.
Cada detalle, desde la corona hasta los ojos velados de los peluches, encierra esa lección de compasión que tanto me emociona del cuento, y que quise trasladar al lienzo.
La obra se entrega acompañada de su certificado de autenticidad firmado por mí de manera totalmente gratuita.
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